Las tropas del comandante Alex Benítez pertenecientes al glorioso ejército nacional estaban diezmadas, hecho por el cual éste se encontraba furioso y persiguiendo a toda marcha a su oponente alias “Siracusa”, quien a su vez era la persona al mando del batallón guerrillero que hostigaba y asesinaba a sus hombres. Benítez había jurado encontrarlo y acribillarlo personalmente, así la vida le fuera en ello, lo había expresado muchas veces y lo repetía a diario en su fuero interno. Avanzaba al mando sintiendo que la sangre hervía en sus venas y en todo su ser; informaciones confiables y pertenecientes a la inteligencia militar le habían hecho saber el sitio donde su oponente y su tropa se encontraban agazapados, con el coraje y el ímpetu que proporciona enfrentar al enemigo, marchaba a toda velocidad dirigiendo a sus hombres por lo enmarañado de la… descargar











